28/9/11

A máis comentada


Seguindo coas curiosidades: esta é a foto que máis comentarios ten da miña galería en Flickr. Con ela --e outras desta serie-- fixo un simpático artigo Xabier Viana na revista Yorokobo.
Destas fotos dos pardais dándose un baño nunha das fontes da Alameda viguesa, tamén hai algunha seleccionada na Pentax Photo Gallery. Foi tamén elixida hai tres meses Picture of the week no Grupo Pentax Art de Flickr... todo un éxito ;-)


Alameda, Vigo

22/9/11

A máis vista

Unha curiosidade: esta foto é a máis vista das que teño colgadas en Panoramio/Google Earth, 839 veces.

13/9/11

Corenta e catro

Corenta e catro sorrisos trunfando sobre o gume dos coitelos
Cuarenta y cuatro sonrrisas triunfando sobre el filo de los cuchillos
Son as palabras que pronuncias
Soy las palabras que pronuncias

Madrid, ARCO 2011

29/8/11

Promesas








Se imaxino desenlaces, son de lume e esperanza. 
Cae a tarde, e un mencer, así vermello, será a nosa seguinte promesa.

Si imagino desenlaces, son de fuego y esperanza.
Cae la tarde, y un amanecer, así rojo, será nuestra siguiente promesa.

Ría de Vigo

10/7/11

Saúdo ao cair da tarde de verán


Cando a tarde precipita a derradeira luz do sol deste verán recén nomeado, gabea polos pétalos e ilumina impúdica o desexo de vivir para sempre a calidez efímera que se deita no noso xardín e na nosa pel.

Cuando la tarde precipita la última luz del sol de este verano recién nombrado, trepa por los pétalos e ilumina impúdica el deseo de vivir para siempre la calidez efímera que se acuesta en nuestro jardín y en nuestra piel.

Alameda, Vigo

26/6/11

Pescadores de almas (de prata)

Da humilde igrexa de Pedro pescador, a esta igrexa que gasta 150.000 euros nunha custodia de prata, paseada hoxe  por esta cidade en crise: todo tan antigo e reseso!.

De la humilde iglesia de Pedro pescador, a esta iglesia que gasta 150.000 euros en una custodia de plata, paseada hoy por esta ciudad en crisis: todo tan antiguo y caduco!.

Vigo, Alameda

8/5/11

Saudade


Efímero, deixo á saudade nadar entre esmeraldas e augamariñas: ata desfacela.

Efímero, dejo a la saudade nadar entre esmeraldas y aguamarinas: hasta deshacerla.

Vigo, dársena da Laxe

26/4/11

Rapazinhas da Ribeira

Valentes rapacinhas da Ribeira, bautizan cos primeiros soles da primavera portuense o vento que se cola entre os remaches da Ponte de Luis. A seriedade e dramatismo co que afrontaban os choutos, aos ollos da comodidade dos turistas e da miña cámara, conmoveume. Non era un xogo de nenos: era un rito  precedido pola tensión de acenos sutís, discretos, reflexivos, mentres dubidaban no bordo do tableiro cos pes espidos de ferro, concentrándose para o brutal  salto. Non había espectáculo, só drama.
Ensineilles as fotos e case non prestaron atención:  comparado co que acababan de facer, que estiveran retratados ou non debíalles semellar perfectamente irrelevante. Unha fazaña íntima, só compartida polo fato de raparigas e raparigos do bairro de Barredo que, en silenzo, alleos a unha espectación que ignoran, agardan o desenlace encomendándose a deus. Eu era invisible a carón da súa proeza adolescente.
Pasaran só uns días dende que os amos do planeta cadraran as contas que condicionarán aínda máis as súas vidas humildes. Elas, contra eles, trazan no ar os guarismos da liberdade, escribindo no bris que traspasa aceirado dende o Atlántico o discorrer violento do Douro, as cifras que construirán outro mundo.
Elas... voan!!! Elas voan.

Valientes rapaciñas de la Ribeira de Porto, bautizan con los primeros soles de la primavera portuense el viento que se cuela entre los remaches del Puente de Luis. La seriedad y el dramatismo con el que afrontaban los saltos, a los ojos de la comodidad de turistas y de mi cámara, me conmovió. No era un juego de niños: era un rito precedido por la tensión de los gestos sutiles, discretos, reflexivos, mientras dudaban al borde del tablero con los piés desnudos de herro, concentrándose para el brutal salto. No había espectáculo, sól drama. 
Les enseñé las fotos y casi ni prestaron atención: comparado con lo que acababan de hacer, que estuvieran retratados o no les debía parecer perfectamente irrelevante. Una hazaña íntima,sólo compartida por el grupo de repacinhos y rapacinhas del barrio de Barredo que, en silencio, ajenos a una espectación que ignoran, aguardan el desenlace encomendándose a dios. Yo era invisible al lado de su proeza adolescente.
Habían pasado sólo unos días desde que los amos del planeta habían cuadrado las cuentas que condicionarán aún más sus vidas humildes. Ellas, contra ellos, trazan en el aire los guarismos de la libertad escribiendo en la brisa que trapasa acerada desde el Atlántico el discurrir violento del Duero, las cifras que construirán otro mundo.
Ellas vuelan!!! Ellas vuelan.

Ribeira de Porto, Ponte de Luis. Portugal

15/3/11

Vento nas velas

Nestes días de choiva prefiro andar no arquivo, rozar o mar coas mans e sentir de novo os cálidos ventos portantes   respirando tan tenues na popa que alguén podería pensar que non serán quen de movernos.

En estos días de lluvia prefiero andar en el archivo, rozar el mar con las manos y sentir nuevamente los cálidos vientos portantes respirando tan tenues en la popa que alguien podría pensar que no serán capaces de movernos.
Ría de Vigo

24/2/11

Fuxida

Correu cara o solpor deixando todo atrás. Esgotada

Corrió hacia el ocaso y dejo todo atrás. Agotada

Vigo. Dársena do Berbés

14/2/11

Frying Luras -Concerto en La Moreneta


As fotos --editadas nunha montaxe de video-- do concerto de Frying Luras o 25 de setembro de 2010 en La Moreneta, Vigo.

12/1/11

¿Happy days?





"Volvía a leer hace unos días El Gran Meaulnes, la bellísima novela de Alain Fournier en la que el personaje del título, perdido en el bosque como consecuencia de una travesura, encuentra el lugar -por así decirlo- donde ocurren realmente las cosas. ¿Dónde está? ¿Cómo llegó hasta él? Meaulnes no lo sabe y nunca lo sabrá. Hallado por casualidad, el joven no puede volver al recinto festivo de los farolillos de papel y se pasa la vida -mientras repite gestos ahora vacíos en espacios secos- tratando de reconstruir el itinerario, examinando mapas, emprendiendo y enseguida abandonando un camino extraviado para siempre. Su único impulso es ya la nostalgia, el deseo doloroso de regresar allí donde le ocurrió la gran aventura de su adolescencia, allí donde su existencia sigue discurriendo sin él, esa extraña aldea donde conoció a Yvonne y respecto de la cual ni amigos ni juegos ni propiedades -ni valles ni montañas ni ciudades- tienen suficiente espesor para retenerlo y tranquilizarlo. Cuando sobreviene el amor, uno se enamora al mismo tiempo del cuerpo, del espacio y de la hora, sin acertar a saber cuál es la raíz primera o verdadera; y extirpadas las tres, ya no nos puede volver a ocurrir nada, salvo porque esa “nada” está ocurriendo precisamente aquí, en este pecho, en esta habitación, en este minuto dolorosísimo que no acaba nunca de acabar.

¿Dónde ocurren las cosas? Para los pueblos llamados “primitivos”, las cosas sólo ocurren una vez, en el illo tempore de los mitos, y sólo les ocurren a los antepasados. Para Freud, ocurren en el dormitorio de nuestros padres, de donde estamos excluidos desde el principio y para siempre. Para la ciencia, ocurren en las leyes que los sabios aislan en fórmulas matemáticas y laboratorios, donde sólo podemos penetrar con el espíritu. Parte de la tragedia y la grandeza de la condición humana tiene que ver, en cualquier caso, con esta certidumbre dolorosa de que hay un sitio privilegiado, casi siempre inaccesible, en el que se forma el Destino y restalla el Acontecimiento. “De nada me sirve existir”, escribía el poeta francés René Char; “sólo te haces presente allí de donde yo desaparezco”. Y la maldición de Fausto, fuente de altos conocimientos y angustias infernales, se expresa en su incapacidad para alcanzar una experiencia tan completa, tan placentera, tan definitiva, que no haga falta ya continuar la búsqueda: “Detente, oh instante, ¡eres tan hermoso!”. El gran Meaulnes la encuentra de forma inesperada e intenta retenerla, pero el instante no se detiene -no se detiene- y por eso, porque no la puede repetir, tiene que ponerse a narrar la historia.

Pues bien, el capitalismo ha convertido esta tragedia en un negocio: el negocio -digamos- de la felicidad. ¿Dónde ocurren ahora las cosas? Ni en los mitos ni en el dormitorio de los padres ni en las fórmulas matemáticas: en el mercado, en la televisión, en internet. ¿Dónde ocurren las cosas? No en un recinto en el bosque ni en un templo en la montaña ni en el cuerpo distante de la amada (a la que le sigue creciendo, ay, el pelo en Singapur): la combinación de renovación mercantil y nuevas tecnologías, con su follaje de información audiovisual, determina que el lugar del Acontecimiento, multiplicado al infinito, sea hoy accesible en cualquier momento y la experiencia misma repetible a voluntad. “La felicidad, en Australia”, escribía el poeta Pessoa, pero ahora no importa mucho, pues Australia está a la distancia de un giro de muñeca o una presión del dedo; por así decirlo, en la pantalla “todo es Australia” y las verdaderas antípodas, las antípodas de “todo”, son más bien mis vecinos, mis flores y mi cocina. ¿Dónde ocurren las cosas? En todos los lugares del mundo menos aquí, en todos los instantes futuros menos ahora; volcados en infinitos ramales sobre la cosmópolis del Acontecimiento Ininterrumpido, lo único que nos sobra -cáscara muerta, desecho frío, obstáculo sin vida- es nuestro cuerpo, nuestra casa, nuestra calle, este interminable minuto que nos retiene en nuestras piernas. Nada más paradójico que el hecho de que una sociedad de consumo basada en el principio de “todo aquí y todo ahora”, que se reivindica a sí misma como de gozo inmediato e inaplazable, no pueda en realidad reproducirse sin desvalorizar radicalmente -totalmente- el espacio y el tiempo: el lugar que piso, la hora en que te espero, están fuera de la vida. La humanidad capitalista vive ininterrumpidamente pendiente de algo que está ocurriendo en otra parte (¡la boda real, la Copa del Mundo, el foro virtual!) y de algo que aún no ha ocurrido (¡el nuevo Ipad de Sony!). Por eso, dicho sea de paso, el ecologismo libra una batalla tan difícil: porque tiene que luchar contra multinacionales y gobiernos, sí, pero también contra esta convicción subjetiva de un mundo material que está ya muerto, desactivado, que carece completamente de interés o de luz -por oposición al mundo real de las mercancías y las imágenes. Así es más o menos la condición humana: la imposibilidad del acontecimiento produce la necesidad del conocimiento; la imposibilidad de la repetición produce la necesidad de la narración. Pero resulta que Acontecimiento y Repetición son la regla del consumo capitalista: ¡la felicidad por fin al alcance de todos y sin interrupción! En el siglo XVIII la Ilustración -y las revoluciones estadounidense y francesa a ella aparejadas- reivindicaron por primera vez el “derecho de los pueblos a la felicidad”. Dos siglos y medio después la casa Coca-Cola, mortífera envenenadora de suelos y conciencias, ha abierto en España el primero Instituto de la Felicidad del mundo, dedicado a registrar las vibraciones sísmicas de la felicidad en el planeta y a orientar a sus habitantes, mediante consejos e instrucciones, para alcanzarla en su máxima intensidad. Es sin duda indicativo el hecho de que sea una multinacional fabricante de refrescos (y no el Parlamento o el Ministerio de Sanidad o la Biblioteca Nacional) la que se interese por la felicidad de los europeos; como lo es también el que la mayor parte de los encuestados se declaren felices o muy felices, y entre ellos, por encima de la media de Europa, destaquen los españoles (89%). España es sin duda uno de los países de la UE más afectados por la crisis; con más de 4 millones de desempleados (20%), la tasa de pobreza infantil más alta del continente (17,5%) y un creciente retroceso en derechos políticos y laborales, su población se declara sin embargo contenta y satisfecha. ¿Es que los españoles mienten o se engañan? Yo diría más bien que el marco referencial definido por la casa Coca-Cola (es decir, el del consumo o, si se prefiere, el del Acontecimiento y la Repetición generalizados) ejerce una enorme presión psicosocial sobre los encuestados; es vergonzoso, si no culpable, sentirse descontento o insatisfecho y nadie se atrevería a declararlo en voz alta. El Acontecimiento y la Repetición se han vuelto hasta tal punto obligatorios que no ser felices indica ya una falla individual, una falta ignominiosa, una especie de pecado original cuya responsabilidad no puede atribuirse sino al desdichado. En las sociedades capitalistas avanzadas hay una relación de directa proporcionalidad entre la criminalización creciente de la política y la criminalización creciente de la infelicidad. La infelicidad es ya molesta, importuna, provocativa, subversiva. Hemos prohibido la infelicidad privada como hemos prohibido la disidencia pública y más o menos por las mismas razones: porque denuncian, acusan, revelan la verdad de nuestro mundo.

Para los filósofos ilustrados el derecho a la felicidad se definía como el derecho a las condiciones sociales necesarias para que los individuos pudiesen buscarla cada uno a su manera (o la despreciasen si acaso preferían la infelicidad). Pero al dejar la felicidad en manos del capitalismo hemos acabado por generar una situación social peligrosísima en la que la población (1) se cree con derecho individual a la felicidad, (2) está socialmente obligada a ser feliz y (3) es objetivamente despojada de las condiciones que le permitirían serlo. De esta combinación, como ya han adelantado algunos analistas, lo único que puede surgir en una Europa en crisis es alguna forma de fascismo.

¿Dónde ocurren en realidad las cosas? Donde podemos conocerlas y narrarlas; donde podemos amarlas; donde podemos, además, cambiarlas."

Santiago Alba Rico. ¿Dónde ocurren las cosas? (Publicado polo autor baixo licencia Creative Commons)

Aix-en-Provence, Francia

14/12/10

En LABoral, Xixón

Unha máis que recomendable visita a LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.  As obras seleccionadas da colección Thyssen-Bornemisza Art Contemporary (T-B A21), baixo o título de Pasajes. Viajes por el híperespacio,  penso que son unha boa mostra do que se coce na controvertida arte contemporánea. Ben paga unha visita a Xixón...
A derradeira foto é un "autorretrato" provocado pola instalación situada na primeira sala da exposición.