26/4/11

Rapazinhas da Ribeira

Valentes rapacinhas da Ribeira, bautizan cos primeiros soles da primavera portuense o vento que se cola entre os remaches da Ponte de Luis. A seriedade e dramatismo co que afrontaban os choutos, aos ollos da comodidade dos turistas e da miña cámara, conmoveume. Non era un xogo de nenos: era un rito  precedido pola tensión de acenos sutís, discretos, reflexivos, mentres dubidaban no bordo do tableiro cos pes espidos de ferro, concentrándose para o brutal  salto. Non había espectáculo, só drama.
Ensineilles as fotos e case non prestaron atención:  comparado co que acababan de facer, que estiveran retratados ou non debíalles semellar perfectamente irrelevante. Unha fazaña íntima, só compartida polo fato de raparigas e raparigos do bairro de Barredo que, en silenzo, alleos a unha espectación que ignoran, agardan o desenlace encomendándose a deus. Eu era invisible a carón da súa proeza adolescente.
Pasaran só uns días dende que os amos do planeta cadraran as contas que condicionarán aínda máis as súas vidas humildes. Elas, contra eles, trazan no ar os guarismos da liberdade, escribindo no bris que traspasa aceirado dende o Atlántico o discorrer violento do Douro, as cifras que construirán outro mundo.
Elas... voan!!! Elas voan.

Valientes rapaciñas de la Ribeira de Porto, bautizan con los primeros soles de la primavera portuense el viento que se cuela entre los remaches del Puente de Luis. La seriedad y el dramatismo con el que afrontaban los saltos, a los ojos de la comodidad de turistas y de mi cámara, me conmovió. No era un juego de niños: era un rito precedido por la tensión de los gestos sutiles, discretos, reflexivos, mientras dudaban al borde del tablero con los piés desnudos de herro, concentrándose para el brutal salto. No había espectáculo, sól drama. 
Les enseñé las fotos y casi ni prestaron atención: comparado con lo que acababan de hacer, que estuvieran retratados o no les debía parecer perfectamente irrelevante. Una hazaña íntima,sólo compartida por el grupo de repacinhos y rapacinhas del barrio de Barredo que, en silencio, ajenos a una espectación que ignoran, aguardan el desenlace encomendándose a dios. Yo era invisible al lado de su proeza adolescente.
Habían pasado sólo unos días desde que los amos del planeta habían cuadrado las cuentas que condicionarán aún más sus vidas humildes. Ellas, contra ellos, trazan en el aire los guarismos de la libertad escribiendo en la brisa que trapasa acerada desde el Atlántico el discurrir violento del Duero, las cifras que construirán otro mundo.
Ellas vuelan!!! Ellas vuelan.

Ribeira de Porto, Ponte de Luis. Portugal

4 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Qué secuencia de fotos más bonita... Y la moza qué valiente es, desde luego.

Ana Pintens dijo...

son tantas as horas da infancia e da mocedade abeirada nos peiraos do Morrazo andando ó mesmo ca rapaza da ribeira de Porto nesta marabillosa e filmica serie motorizada, e solo mirala, encheme de nostalxia, para non variar.

Dano Rodriguez dijo...

Nadie puede quitarnos esa decisión que sólo de nosotros depende. Adentrarnos en ese bosque, tirarnos en ese río, trepar ese monte. Pero todas las decisiones son a la medida de su momento. A cada momento está habiendo esa decisión que sólo yo puedo tomar. Aquí estamos para vivir cada momento de esta vida. Y si no, no habremos vivido. Siempre hay en la vida de todos un momento en que es heroico poner los pies en el suelo y levantarse sobre ellos.
Un abrazo

Rafael Ojea dijo...

Muchas gracias Daniel por tu comentario. En la vida --nuestros adolescentes valientes de la Ribeira entrenan, sin saberlo, para ello-- siempre hay el momento decisivo, esa "decisión verdadera" que podemos identificar en nuestra introspección como el instante preciso que inclinó nuestra vida hacia el lugar que ahora ocupamos.
Saltar, o quedarse para siempre en la cómoda barandilla de cualquier puente...
Un abrazo!