27/8/09

Saint-Malo


Saint-Malo, construído sobre el mar y circundado de murallas, parece, cuando se llega, una corona de flores puesta sobre las olas y cuyos matacanes son los florones. (...)
Por encima de esta línea uniforme de murallas, que aquí y allá curvan unas torres y por lo demás perfora la ojiva aguda de las puertas, se ven los tejados de las casas apretujados uno contra otro, con sus tejas y sus pizarras, sus pequeños tragaluces abiertos, sus veletas recortadas que giran y sus chimeneas de alfarería roja cuyo humo azulado se pierde en el aire. (...)
[Sus murallas] Intactas todavía y casi como nuevas, sin duda valdrían más si desgranasen al mar las piedras de sus almenas, y si por su cabeza se estremecieran al viento los oscuros follajes en medio de las ruinas. Los monumentos, en efecto, como los hombres y como las pasiones, ¿no crecen por medio del recuerdo? ¿no se completan por medio de la muerte?

Gustave Flaubert. Viaje por Bretaña (por los campos y por las playas), 1885

Saint-Malo, Bretaña, Francia

1 comentario:

Mari Carmen dijo...

Lo que más me impresionó de Saint Malo fue su playa y su marea baja, lejana, lejana, infinita...